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JOURNAL Nº 2

NOTAS DESDE CHICAMA
ALESSANDRO VITA FABRIS

SEASE JOURNAL

Historias de mar y tierra

SEASE Journal es una colección de historias de mar y de montaña contadas por nuestros embajadores. Sumérgete en experiencias inolvidables que alimentan el alma y celebran la belleza de la naturaleza en estado puro y el espíritu de aventura en cualquier rincón del mundo.

Notas desde Chicama

La larga caricia del océano

Hay un rincón del mundo, en Perú, donde el tiempo parece detenerse y las olas nunca terminan. Chicama: la caricia infinita del océano. Partimos en busca de olas, pero encontramos mucho más.Allí, entre el viento y la sal, el mar nos transformó. No con palabras, sino con su energía. Una energía viva, capaz de sacudirte por dentro, de vaciarte de todo lo superfluo y llenarte de presencia. Cada ola era un abrazo; cada espera, un instante de silencio cargado de significado.Éramos amigos, pero allí nos convertimos en hermanos. Nadie miraba el reloj ni el teléfono. Los días se medían por las mareas, las risas y las miradas compartidas hacia el horizonte. No había nada que hacer, solo estar, entrenar, desconectar y vivir plenamente desde el amanecer hasta el atardecer.Chicama no es solo un destino: es un estado mental. Es el recuerdo vivo de una libertad sencilla, de un tiempo suspendido que nos enseñó que la verdadera felicidad es esencial, sucede en el presente y se comparte.Y desde entonces, incluso lejos de aquellas olas infinitas, una parte de Chicama sigue viviendo en nosotros.Alessandro Vita Fabris

1. ¿Quién es Alessandro Vita Fabris? 2. ¿Qué le mueve, qué busca en sus aventuras dentro y fuera del agua?

Soy un mad man a tiempo completo. Vivo en Milán, pero mi mente está a menudo en otra parte: en busca de nuevos horizontes, de vientos intensos, de olas que te desafían y de nuevos estímulos. La naturaleza es mi principal fuente de inspiración. Me ha enseñado a respetar, a asumir riesgos y a respirar de verdad. Busco esa energía que te sacude por dentro, la adrenalina del riesgo controlado y esos momentos que dejan una huella imborrable.Incluso en la ciudad encuentro inspiración. Soy real estate developer y creo espacios que cuentan historias. Para mí, la energía puede surgir tanto de una startup como de una fuerte marejada.

2. ¿Por qué Chicama? ¿Qué te impulsó a perseguir la ola más larga del mundo hasta Perú?

Chicama fue una llamada. Una promesa. Después de años viajando en busca de la ola perfecta, quería encontrar un lugar que también fuera un refugio. Algo auténtico, fuera del tiempo. Chicama no es solo mar: es arena ancestral, viento que cuenta historias y olas que parecen no tener fin. Allí te reencontrabas con quienes de verdad importan: amigos, hermanos, familia, personas que comparten la misma búsqueda de autenticidad. Es un lugar donde desaparecen todas las preocupaciones y solo permanece la sensación de libertad.

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Chicama no es solo mar: es arena milenaria, viento que cuenta historias y olas que parecen no tener fin.

Chicama fue una llamada. Una promesa. Después de años viajando en busca de la ola perfecta, quería encontrar un lugar que también fuera un refugio. Algo auténtico, fuera del tiempo. Chicama no es solo mar: es arena ancestral, viento que cuenta historias y olas que parecen no tener fin. Allí te reencontrabas con quienes de verdad importan: amigos, hermanos, familia, personas que comparten la misma búsqueda de autenticidad. Es un lugar donde desaparecen todas las preocupaciones y solo permanece la sensación de libertad.

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Chicama no es solo mar: es arena milenaria, viento que cuenta historias y olas que parecen no tener fin.

3. ¿Cómo cambia tu relación con el mar cuando te enfrentas a una ola que parece no terminar nunca?

Se convierte en una forma de meditación. Las olas largas te enseñan a bajar el ritmo, también por dentro. Tienes tiempo para pensar, decidir y contemplar el horizonte. Te sientes parte de algo mucho más grande, como si el mundo, por fin, respirara al mismo compás que tú.

4. ¿Qué significa para ti la libertad ahí fuera, solo con tu tabla?

La libertad es la sensación de no tener que ser nadie. Es el viento en el pelo, el sol calentando la piel y la sal sobre el cuerpo. Es poder volar, no tener que huir. Es sentirse ligero sobre el foil, plenamente vivo. Es lo contrario del peso. Y cuando vuelves a la playa con hambre, tienes los ojos llenos de alegría y el corazón rebosante de emociones. Entonces, todo parece más hermoso.

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5. ¿Qué te llevaste de Chicama, dentro y fuera del agua?

El amor por las pequeñas cosas. La belleza de una cerveza compartida entre risas al atardecer. El placer de una ducha caliente después de un día intenso. El disfrute de una parrillada de pescado en buena compañía. Chicama me recordó que la felicidad está en los pequeños detalles. Y que, muchas veces, cuando lo eliminas todo, lo único que permanece es lo que de verdad importa.

6. ¿Qué sientes en el preciso instante en que coges una ola? ¿Es más instinto, control… o pura libertad?

Es una combinación perfecta. El instinto te impulsa a lanzarte, el control te mantiene en pie y la libertad… bueno, la libertad es todo lo demás. Es ese instante en el que el riesgo y la lucidez se encuentran y, en una fracción de segundo, tienes que elegir. Y si eliges bien, llega esa sensación de plenitud absoluta que te hace pensar: «Sí, ha merecido la pena. He vivido el perfect glide y Chicama es, de verdad, la ola perfecta».

«Para mí, el deporte es vida, y la aventura forma parte del alma de todo deportista que busca el contacto con la naturaleza y con todo lo que le rodea. Chicama es un lugar mágico, aún virgen y salvaje. Aquí, hace millones de años, vivieron los incas y, ya en el siglo XIX, fueron los primeros en desafiar las olas sobre embarcaciones de juncos de totora. Gracias a mi sobrino, he podido cumplir este sueño a las puertas de mis sesenta años. Desde hoy, Chicama es mi meca: un refugio para el alma, un destino que permanecerá para siempre entre mis próximas rutas.»Nick Fabris

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